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Congelar todo ya es la norma, y cambia cómo se planea un viaje de tratamiento

La transferencia de embriones congelados es la categoría más grande de tratamiento en Europa. Para quien viaja por una FIV, eso significa que la captura y la transferencia suelen ser dos viajes distintos.

Si tu idea de la FIV es un proceso continuo —estimulación, captura de óvulos, transferencia, prueba de embarazo, todo de corrido— está desactualizada. Y si planeas viajar para tratarte, esa idea vieja te va a hacer reservar el viaje equivocado.

Qué muestra el registro europeo

El Consorcio Europeo de Monitoreo de FIV presentó en ESHRE, en julio, los datos preliminares de 2023: 1,156,316 ciclos de tratamiento en 1,473 centros de 36 países, con 247,021 niños nacidos.

Lo llamativo está en el desglose. La transferencia de embriones congelados es hoy la categoría más grande, con 401,483 ciclos, frente a 158,649 ciclos convencionales de FIV en fresco. Las transferencias congeladas representan cerca del 43% de toda la actividad, con una tasa de parto del 27.6%.

Dicho de otro modo: el camino moderno por defecto ya no es “sacar óvulos y transferir un embrión tres o cinco días después”. Cada vez más es: sacar óvulos, fecundar, cultivar los embriones hasta blastocisto, congelarlos todos y transferir en un ciclo posterior.

Una advertencia: son datos preliminares de registro presentados en un congreso, y la calidad del reporte varía entre países. Describen la práctica europea, así que son evidencia indirecta sobre clínicas de otras regiones, aunque el giro hacia congelar todo es una tendencia global.

Por qué las clínicas lo hacen

Hay razones clínicas reales, no solo logísticas.

La estimulación hormonal que produce varios óvulos también altera el endometrio, y en algunas pacientes eso lo vuelve menos receptivo en ese mismo ciclo. Separar la captura de la transferencia permite que el cuerpo regrese a un estado hormonal más natural. También quita la presión de tiempo: los embriones pueden observarse hasta el día cinco o seis, se pueden hacer pruebas genéticas si están indicadas, y la transferencia se agenda cuando las condiciones son buenas y no cuando el calendario obliga.

Es además lo que vuelve práctica la transferencia de un solo embrión, que según los datos australianos que comentamos en nuestro artículo sobre tasas de éxito puede llegar al 68.2% de nacidos vivos acumulados en tres ciclos, con apenas 2.9% de embarazos múltiples. Si tienes varios embriones congelados, transferir uno a la vez no te cuesta nada en términos acumulados y evita los riesgos de un embarazo gemelar.

Qué significa para tu plan de viaje

Aquí es donde se vuelve práctico para quien considera tratarse fuera.

Cuenta con dos viajes, no uno. El primero cubre el monitoreo y la captura de óvulos: normalmente entre diez días y dos semanas, según cómo responda tu cuerpo a la estimulación. El segundo cubre la transferencia, una visita mucho más corta, a veces de solo unos días. Entre uno y otro suele pasar al menos un ciclo menstrual.

Para el costo, normalmente es una buena noticia. Una transferencia congelada es bastante más barata que un ciclo completo en fresco, y los intentos repetidos ocurren a ese precio menor. Además no pagas una segunda estancia larga.

Pregunta cómo funciona el monitoreo entre viajes. Buena parte de la preparación para una transferencia congelada —análisis de sangre, ultrasonido para revisar el endometrio— suele poder hacerse en una clínica cerca de casa, enviando los resultados a tu clínica tratante. Una clínica acostumbrada a pacientes internacionales tiene un protocolo para esto. Si no lo tiene, eso te dice algo sobre cuánta experiencia real tiene con viajeros.

Pregunta por el método de congelación y el almacenamiento. La vitrificación es el estándar actual. Preguntas razonables: qué tasa de supervivencia tienen sus embriones al descongelarse, cuánto almacenamiento incluye el precio, cuánto cuesta después, y qué pasa con tus embriones si decides moverlos o suspender el tratamiento.

Pregunta qué pasa si se cancela el ciclo. No toda estimulación produce embriones utilizables. Averigua de antemano qué parte del costo se reembolsa o se acredita, porque es el escenario que la gente olvida preguntar y no es raro.

Una pregunta que vale la pena hacer directo

Para receptoras de óvulos donados hay buena evidencia de que la forma de preparar el endometrio importa. Un estudio con más de 67,000 transferencias encontró que la preparación en ciclo natural superó a la terapia hormonal en nacidos vivos y en resultados obstétricos. Es una pregunta concreta e informada para cualquier clínica: ¿ofrecen transferencia congelada en ciclo natural y es apropiada para mí?

El giro hacia congelar todo hizo la FIV más segura y más flexible. También la convirtió, discretamente, en un asunto de dos viajes. Saberlo antes de comprar vuelos vale mucho.

Para ver cómo encaja toda la secuencia, lee el camino del paciente.

Este artículo es solo informativo y no constituye consejo médico. Consulta siempre tu situación con un especialista en fertilidad.

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