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Historia de éxito

Portrait of Marilú & Karla

Marilú & Karla

Dos mamás, un embarazo logrado al primer intento y la llegada de Camilo. Ciencia y mucho amor.

Yo tengo 43 años y Karla 30. Para nosotras era fundamental que nuestro bebé fuera parte de las dos. Karla tenía síndrome de ovario poliquístico (SOP), algo que terminó siendo una ventaja, porque significó que tuviéramos muchos óvulos congelados disponibles.

Cuando asumí que era lesbiana, llegué a pensar que tener hijos no iba a ser parte de mi vida. Conocer a Karla, que sí quería ser mamá, cambió esa idea. Contactamos a un instituto de fertilidad y empezamos el camino. El proceso requirió sincronizar nuestros ciclos menstruales, medicación, y que Karla se aplicara inyecciones para estimular y madurar sus óvulos, mientras yo preparaba mi útero. El SOP de Karla, que al principio veíamos como un obstáculo, nos dio muchos óvulos para inseminar.

El proceso no fue fácil y vino acompañado de molestias, pero nuestro deseo de tener un hijo pesaba muchísimo más que esas dificultades. Los médicos siempre nos acompañaron. Nuestra transferencia embrionaria fue el 18 de noviembre de 2019 y después vino una espera llena de ansiedad e ilusión. Yo presentía que estaba embarazada, y cuando llegó la confirmación me desbordó la emoción. Contra todo pronóstico, lo logramos al primer intento.

Seguimos las indicaciones médicas al pie de la letra: extendimos el reposo recomendado e incluso dejé mi trabajo para asegurar el mejor resultado posible. Al principio era un embarazo de gemelos, pero hacia la sexta semana uno de los embriones no se desarrolló, y eso nos dolió profundamente. Durante la pandemia nos mudamos a Monterrey para estar cerca de nuestras familias, con recelo de los hospitales y preocupadas por riesgos como la preeclampsia debido a mi edad. En las últimas dos semanas mi presión arterial subió bastante, lo que me provocó ansiedad y pesadillas. El día anterior a mi cesárea, la presión alta obligó a adelantar la anestesia, y eso hizo que me sintiera menos presente durante el parto.

Karla también tenía sus miedos, pero se disiparon cuando nació nuestro hijo. Camilo llegó el 22 de julio con bajo peso. Aunque no todo salió como lo habíamos planeado, fue una experiencia increíblemente hermosa y el día más feliz de nuestras vidas. Lo conseguimos con una mezcla de ciencia y muchísimo amor. Hoy cuesta imaginar la vida sin él.

A las mujeres que quieren ser mamás: la clave está en dar ese primer paso con una decisión clara y con foco. La ciencia actual ofrece muchas posibilidades, entre ellas la donación de óvulos, la inseminación y la FIV. Es la prueba de que todas tenemos derecho a formar una familia, sin importar la edad ni condiciones como el SOP.

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